Norma Catanese
Olivia Pawsmade es el taller de Norma Catanese, en Punta Alta, al sur de la provincia de Buenos Aires. Cada pieza que sale de acá la elige, la corta, la acolcha y la cose ella.
El oficio
Cose desde los seis años. Se lo enseñó su mamá, y de ahí en más probó todo lo que se puede hacer con las manos: decoupage, cartapesta, tricot, crochet, cuadros, bijouterie, vitrofusión, acolchados, velas, mantas, almohadones, ropa de vestir y accesorios para la casa.
De todo eso se quedó con la costura. En sus palabras: «hoy me dedico exclusivamente a hacer mi hobbie favorito, que es la costura».
Durante años lo que salía de su máquina se repartió entre regalos y encargos de gente que veía una pieza y preguntaba dónde conseguirla. Olivia Pawsmade es lo que pasó después de que preguntaran demasiadas veces.
Por qué Olivia Pawsmade
Olivia es la perra de Norma, y su compañera de taller. Cada vez que Norma se sienta a coser, Olivia se acomoda al lado y mira todo lo que hace. No se pierde una pieza.
Esa compañía es la que le da el nombre a la marca. Olivia Pawsmade se llama así en honor a ella, y «pawsmade» es el juego con handmade: hecho a mano, con una pata al lado.
Las telas
No hay un proveedor. Hay una búsqueda.
Los géneros vienen de todos lados: de viajes a Estados Unidos, de compras hechas de a poco cuando aparece algo que vale la pena, y de prendas que tuvieron otra vida antes de esta. Casi nunca alcanzan para más de dos o tres piezas.
Es la razón por la que no hay dos iguales, y conviene tomarlo literal: no existe forma de volver a pedir el mismo corte. Cuando se termina un género, esa combinación no se repite nunca más.
De la tela a la puntada
Cada pieza empieza eligiendo el género. Se corta a mano, se acolcha, se cose y se le cose la etiqueta. Los forros y los cierres se eligen uno por uno, no por lote.
Por eso los stocks son de una o dos unidades. No es escasez de marketing: es lo que se puede coser.